En el mercadeo y otras funciones del hombre, es costumbre insistir, saturar y abusar de nuestras mentes para obtener un logro publicitario, aprendizaje u otro objetivo similar. Parece que el hombre hubiese evolucionado en la naturaleza para que le repitieran las cosas, no es cuestión de poca inteligencia, los más inteligentes repiten lo que creen conveniente, tanto para ellos como para los demás. Pero ¿qué se debe repetir? ¿cuándo? ¿donde? ¿cómo? ¿cuántas veces?.
No tengo ni idea, por eso he querido escribir al respecto, al menos para comenzar a pensar en voz alta.
No tengo ni idea, por eso he querido escribir al respecto, al menos para comenzar a pensar en voz alta.